sábado, 27 de julio de 2013

LA NOCHE ME ATRAPÓ EN SU MANTO.




Se hizo eterna la noche
cuando descendió una estrella
y envolviéndome en su brillo
hizo real mi quimera.

Con todo su resplandor
supo acariciar mi esencia
y con su garbo de Diosa
se impuso por su presencia.

Yo que alejarme intentaba
por no toparme con ella,
me dejé abrazar con fuego
y brasas de su vehemencia.

Quise escapar y no pude
del hechizo de su llamas,
de su hermosa compañía
...de la ternura de su alma.

Bajó para curar heridas
y hacer el bien con su luz,
para detener sangrías
...para aligerar mi cruz.

No pude resistir su hechizo
que turbaba mi razón
y muy pronto me vi envuelto
en su alocada pasión.

Supieron los cuatro vientos
y musas de la seducción,
que voy pegado a tu espíritu
...corazón a corazón.

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Autor: Jorge Horacio Richino

Todos los derechos reservados.
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Poema publicado simultáneamente

en éste y otros sitios web del autor.
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